Segundo Hornos 684 días después

Un año, 10 meses, y 12 días ha tardado Didac Costa en volver a cabo de Hornos y pasar formar parte del elenco de selectos navegantes que lo han doblado dos veces en dos años regateando alrededor del mundo. Muy cansado, luchando contra las averías de las velas y soportando la tensión de la regata más dura del planeta, el único navegante español en la Vendée Globe retorna al Atlántico con la moral muy alta. Su proyecto se ha convertido ya en una referencia admirable en gestión de recursos, potencial deportivo y capacidad de resiliencia.

Noticias ENE. 20, 2017 16:04

Hoy a las 14:43 hora española Didac Costa ha doblado el cabo de Hornos. La situación es distinta a aquella del 8 de marzo de 2015: entonces Didac dobló el mítico cabo a bordo del mismo barco, pero en la compañía de Aleix Gelabert en plena Barcelona World Race. Hoy lo hace en solitario, mucho más cansado y con el barco en peores condiciones, pero con la satisfacción de haber logrado la parte más importante del enorme reto: doblar la roca y retornar al Atlántico, dejar atrás el infierno del Gran Sur y arrumbar a latitudes más cálidas. Es lo que los navegantes sienten al doblar el terrible mito de la vuelta al mundo a vela: la “vuelta a casa”, una sensación que para Didac adquiere un significado muy especial por la dureza de la Vendée Globe que está navegando.

“Estoy concentrado en Hornos, sólo pienso en Hornos.. en cómo llegar con el barco enteroexplicaba Didac hace un par de días a su jefe de equipo Jordi Griso. “La tensión es muy distinta a la de la Barcelona World Race, es el doble o el triple. Aquí estás solo y esto quiere decir que tienes que estar pendiente de todo, saltar a cubierta constantemente por cualquier cosa.. esta tensión agota”, comentaba el regatista catalán, único participante español en esta edición de la Vendée Globe.

Didac se plantó en Les Sables d’Olonne con un presupuesto exiguo y habiendo superado dificultades no sólo económicas sino también meteorológicas: un rayo le averió la electrónica poco antes de salir de Barcelona, obligando a su equipo a hacer malabarismos técnico-financieros para poder seguir con el proyecto. Su salida en la regata fue accidentada: tuvo que volver a puerto a las pocas horas tras detectar una entrada de agua por una avería en un tanque de contrapeso (leer más). Comenzó la regata con cuatro días de retraso, pero fue remontando y en el Atlántico Sur logró abandonar la cola de la clasificación.

Durante la travesía del Gran Sur, el bombero barcelonés ha tenido que superar duros temporales, como el que le azotó al sur de Australia, y solventar múltiples averías, como los problemas con los pilotos automáticos, que sólo se quedaron en un susto sin consecuencias, y algunas roturas en la timonería y el aparejo (leer más). Pero el principal problema que acumula tensión en Didac y su equipo es el de las velas. “Al quedarnos cortos de presupuesto no hemos podido renovar las velas y se han ido deteriorando, comenta Jordi Griso, “de las nueve con que salió, sólo le quedan cuatro plenamente operativas: perdió el génova, el genaker pequeño y el código 0 pequeño, y se le averió la mayor y la trinqueta, que tuvo que reparar como pudo. Esta última es un vela fundamental para no sobreutilizar el solent.. Tiene que evitar en lo posible utilizar velas en condiciones inadecuadas, pues entonces el desgaste es mayor, y esto es difícil para él ahora con tantas unidades fuera de combate”.

 

Didac participa en la Vendée Globe como embajador de la Barcelona World Race 2018. Ambas vueltas al mundo configuran los pilares del Campeonato del Mundo IMOCA y conseguir acabar las dos supone un logro deportivo y humano extraordinario. La hazaña de Didac demuestra que en vela oceánica la capacidad de gestión de un proyecto corre pareja al potencial deportivo, físico y humano del navegante. El patrón del One Planet, One Ocean ya ha hecho historia y es una referencia a seguir para todos los navegantes españoles que aspiran a participar en la alta competición oceánica.