Nandor Fa: “La edad no me preocupa”

Siempre se ha dicho que el 90% de una vuelta al mundo se completa antes de cruzar la línea de salida. Así lo cree el indomable Nandor Fa, quien opina que la batalla que supone que el Spirit of Hungary esté listo para el comienzo de la Barcelona World Race hace que dar la vuelta al mundo parezca algo sencillo.

Entrevistas DIC. 3, 2014 18:21

El navegante húngaro vuelve, a los 61 años, a la competición oceánica tras 17 años fuera de ella. Más relajado en el aspecto profesional y con su familia involucrada en el proyecto, Nandor Fa, que participó en la primera edición de la Vendée Globe, asegura que éste es el momento adecuado para volver a hacer lo que ama.

Hay momentos en los que debes haberte cuestionado qué estás haciendo... pero ¿por qué participar en la Barcelona World Race?

Para mí la Barcelona World Race es una regata fantástica y es el evento ideal para que vuelva a la competición oceánica. ¿Por qué vuelvo? Es una buena pregunta, pero es algo que tengo claro que quiero hacer. Me encanta el océano, estar en el mar. Yo no tengo ningún sueño o expectativas de terminar en el podio; realmente sólo quiero terminar la regata y saber que hemos navegado bien, que hemos hecho una buena regata. Eso es mucho más importante para mí que el resultado.

¿Tienes alguna idea de cómo os irá la regata?

Será interesante ver cómo se desarrolla la regata. No pienso en el quién es quien y en los posibles resultados. Solo sé que será una regata intensa y que tendremos muchos rivales en el mar. Esta regata cuenta con una buena flota. Además todo el mundo está motivado.

¿Cómo afecta el tener un presupuesto bastante ajustado?

Estamos en los mismos zapatos que muchos otros, pero yo soy el dueño de nuestros problemas. No tengo un equipo de tierra muy numeroso y la mayoría de los que me acompañan son familiares y amigos.

¿Qué papel juega la edad?

La edad es algo que no me preocupa en absoluto. Soy fuerte y siempre he sido una persona deportivamente activa. Corro, monto en bicicleta y hago kayak. Y, por descontado, siempre he navegado bastante en el lago Balaton.

 

El barco de Fa ha pasado varias semanas en el astillero en Hungría, sufriendo algunas modificaciones. Esto les ha retrasado respecto a su programa de entrenamiento pero Nandor Fa y su nuevo compañero, el kiwi-americano Conrad Colman, ya están navegando rumbo a Barcelona. Desde que salieron de Trieste el barco ha navegado en ceñida con condiciones idóneas para ver cómo responde. Colman, que se unió al proyecto días antes de zarpar de Trieste, está contento por haberse embarcado en esta aventura, además de haber celebrado su 31 cumpleaños a bordo del Spirit of Hungary junto a Fa.

 

Nandor, ¿cómo han sido los días previos a la salida de Trieste?

Después de traer el barco desde Hungría hemos estado muy ocupados. Hemos tenido poco tiempo para instalar el nuevo aparejo. Conrad llegó y se puso directamente a trabajar. Nos ha ido muy bien su ayuda, y además lo ha aprovechado para familiarizarse con el barco y aprender de qué va el proyecto. Los dos últimos días en tierra fueron muy duros, con muchos quehaceres y muy poco tiempo por delante. Tuvimos que reconstruirlo casi todo. Todos los accesorios del mástil, la electrónica y las velas. Éramos unas 10 personas trabajando de sol a sol para tenerlo todo listo. Estamos, creo, al 90 por ciento ahora mismo. El trabajo está bien hecho y el equipo es bueno. El barco, en general, me parece fantástico. Los cambios y modificaciones parecen estar bien. Soy optimista, y me siento bien con el trabajo realizado.

 

Durante la travesía, el Spirit of Hungary se ha visto sometido a condiciones extremas que le obligarán a parar y a realizar una serie de reparaciones.

Esto es lo que Nandor Fa ha contado a bordo de su barco: "El tiempo ha hecho que el viaje sea agotador desde que salimos de Trieste. Hemos tenido todo tipo de vientos con cambios constantes de dirección y fuerza, pero hemos corrido durante todo el trayecto. En ocasiones el viento caía a cero y, de repente, subía a 30 nudos. Todo esto con tormentas eléctricas; ha sido agotador. Hemos tenido algunos problemas técnicos. Ahora mismo estamos a 20 kilómetros de nuestra parada. Necesitamos parar un par de horas y después pondremos rumbo de nuevo a Barcelona. Aun así, Conrad y yo estamos haciendo un buen trabajo. Tenemos unas cuantas pequeñas averías técnicas que debemos arreglar, pero estamos contentos. El progreso ha sido un poco más lento de lo que queríamos, pero desde el Estrecho a Medina esperamos que todo vaya mejor”.

A todo esto, Conrad Colman ha añadido: "He cumplido 31 años navegando en ceñida. Desayunar cereales y yogur con la luz del sol ha sido un momento hermoso. Saborear un día bonito no ha sido fácil con las condiciones que nos hemos encontrado pero nos ha ido bien para poner a prueba el barco. Mi abuelo y mi padre siempre me han dicho que un caballero nunca debe ir a barlovento y yo ya llevo demasiado tiempo sin ser un caballero. Ha sido bueno poder empezar a sentir el barco, conocer de tú a tú al Spirit of Hungary”.