Jean Le Cam: "Nuestra complementariedad debería dar valor añadido”

Es un habitual en las regatas de vuelta al mundo en solitario, pero es casi su primera experiencia en una vuelta al mundo a dos. Jean Le Cam lo explica de forma clara: “Ya estuve presente en la pasada Barcelona World Race con Bruno Garcia, pero al cabo de diez días rompimos el palo. Así que en realidad no cuenta como experiencia”. Ahora el triple vencedor de la Solitaire du Figaro y quinto en la pasada Vendée Globe se embarca con Bernard Stamm. Cómo será la convivencia a bordo de estas dos grandes figuras de la vela oceánica es una de las grandes incógnitas de esta edición.

Entrevistas DIC. 8, 2014 19:51

¿Cómo se ha formado vuestro equipo?

Un poco por casualidad, se presentó la oportunidad. Bernard pudo alquilar el barco de Jörg Riechers, el Mare, para esta Barcelona World Race, y buscaba un tripulante. Yo tenía muchas ganas de volver. La FNOB ha iniciado el contacto, y aquí estamos.

¿En qué punto de la preparación estáis?

No hemos tenido mucho tiempo de preparar el barco. Es importante poder navegar bastante a bordo, impregnarse de él, entender cómo funciona. Además este barco ha tenido tres diferentes propietarios, personas de fuerte personalidad [Michel Desjoyeaux, Iker Martínez y luego Jörg]. Cada uno de ellos ha aportado su parte, es importante entender por qué se ha hecho cada modificación y por quién.

¿Os habéis repartido los papeles en la preparación?

Ha venido bastante natural. Yo me he encargado más de las velas, algunos aspectos ergonómicos, mientras que Bernard se ha ocupado de toda la electrónica, de los instrumentos de navegación. Ahora realmente trabajamos juntos, estamos intercambiando mucho.

El hecho de embarcarse con alguien tan experimentado es una ventaja… Pero ¿puede que también signifique un riesgo, un posible conflicto?

Si sucede es que no hemos sido muy inteligentes. Lo peor en una tripulación es que uno de los dos tenga un ego desmesurado. A partir del momento en que respetas la palabra del otro estás preparado para escucharlo, y eso es una oportunidad para progresar de manera magnífica.

¿Qué quiere decir eso?

Con Bernard, no siempre tenemos las mismas maneras de hacer. Hemos decidido comparar nuestros métodos y hablarlo entre nosotros. Y a menudo lo más eficaz es una mezcla de nuestras dos formas de trabajar. Esta confrontación, si está bien gestionada, sólo te puede enriquecer. Es la magia de navegar a dos.

Eso quiere decir que tenéis que ser capaces de encontrar un compromiso…

Estamos acostumbrados a ello. ¿Conoces a alguien que viva en pareja y que no tenga que llegar a algún compromiso? Sería irrealista. Será similar, sólo que la pareja que formamos durará sólo tres meses. El objetivo del juego será encontrar el punto óptimo a partir de la experiencia de cada uno.

¿Cuáles son vuestros puntos fuertes?

Para empezar tenemos dos cerebros y cuatro manos, eso facilita las cosas. Luego, los dos somos competidores. Sabemos que nuestro punto fuerte son las ganas de ganar. Si tenemos los mismos objetivos, las cosas se hacen más fáciles.

Supongo que cada uno tiene competencias específicas.

A priori, no. Tenemos que ser capaces de escucharnos lo suficientemente para que tomemos las grandes decisiones de mutuo acuerdo. Lo cierto es que si no somos capaces de ponernos de acuerdo sobre lo que tenemos que hacer no podemos esperar hacer un buen resultado.

Para dos navegantes acostumbrados a ir en solitario, es en cualquier caso un gran reto.

Nos ponéis una etiqueta falsa. A mí me encanta la navegación a dos: entre las trasatlánticas Jacques Vabre y las AG2R en Figaro, he hecho un montón de millas a dos. Y Bernard no es un oso solitario. Somos gente normal. También es agradable poder compartir. Cuando partes a dos, que sean cinco días o tres meses en realidad no tiene importancia. El objetivo es siempre el mismo: sacar lo mejor de tu barco.