Un nuevo océano

Conrad Colman (Spirit of Hungary):

Posición: 43º 36′ Sur (La misma de Christchurch, Nueva Zelanda) 21º 23′ Este.
¡Adiós al Atlántico, entrando en el Índico!

Aunque pasamos más de 500 millas al sur de la punta de África es una gran sensación entrar a un nuevo océano y olvidarse del Atlántico hasta que tengamos que afrontar el empujón de vuelta a casa después de Cabo de Hornos. Ha sido un largo esfuerzo: de las calmas del mar de Alborán, a navegar en los alisios sin la vela buena, a las calmas del Atlántico Sur. La suerte no ha estado de nuestro lado hasta ahora así que espero que nos ganemos el favor de la nueva maestra india. Nuestros pensamientos están con el Neutrogena y el Cheminées Poujoulat, ¡que en estos momentos están siendo golpeados, con grandes olas y vientos de 50 nudos por los restos de dos ciclones tropicales! ¡Frente a eso parece nimio decir de nuevo que nos vendría bien un poquito más de viento!

Emails de los barcos FEB. 3, 2015 18:30

En estos momentos estamos ciñendo contra un sureste al límite de una cuña anticiclónica que se extiende al sur desde Ciudad del Cabo ¡y la previsión es de una lucha contra el viento durante lo que queda de semana! Qué bien... Estas no son as condiciones para las que se diseñaron estos barcos y por lo tanto sus bases planas como tablas de surf golpean y resuenan horriblemente a cada ola, lo que nos pone de los nervios y hace que el viaje sea bastante incómodo.

En estas condiciones estamos perjudicados por nuestra vela mayor porque el viento es demasiado inestable para tentar al destino manteniéndola en la driza al tope del palo así que siempre navegamos con un rizo para que la vela pueda asentarse en el enganche mecánico, que es más fuerte.

Sin embargo, ayer nos beneficiamos de las condiciones más calmadas para subir al palo a refinar la instalación de nuestra driza de mayor de fortuna amarrando aros de guía en cada cruceta para prevenir rozamientos. Mientras estaba arriba encontré algun que otro roce en las varillas que soportan el mástil y me preparé para una sesión de acrobacias aéreas para enrollar esas secciones con con fibra cuber antiabrasión que evitará más problemas. Para una solución más definitiva tendré que subir de nuevo con tubos de epoxy y carbono, ¡así que me espera diversión en el futuro próximo! Mientras estaba allí arriba tenía una vista buenísima del albatros de nuestro agradable vecindario, sólo que esta vez miraba al rey de los mares desde arriba. Una experiencia muy especial.

¡Esperemos que el Cabo de Buena Esperanza (¡bautizado así con optimismo!) nos traiga un poquito de suerte para lo próximo, crucemos los dedos!