De frío, hilos y punto de cruz

Bruno Garcia (We Are Water):

A todos nos marca la infancia, o más bien la juventud, y por qué no decirlo, algunas fotos. Una de ellas es una del libro de Isidre Martí sobre la Whitbread, donde sale Miquel López Piqueras, el pequeño de los hermanos, reparando un spi a bordo con una máquina de coser. Yo quería ser cómo él, bueno ¡¡que caramba!!, aún quiero ser como él. Pues bien, ayer le emulé un poquito.

Emails de los barcos FEB. 9, 2015 20:45

Y es que ayer, dentro de este congelador hubo un pequeño taller de velería para reparaciones y ajuste de velas, toldos, parapetos y otras telas. Evidentemente, nada que revista la importancia de lo del bueno de Nandor y Conrad, a quienes aprovecho para saludar, pues a uno le reconforta tener marinos de esa talla en la estela.

Volvamos al taller. Cuando empieza el frío es cuando verdaderamente te das cuenta de que estos bólidos están diseñados para correr por el mar, pero no para que la personita o personitas que los habitan estén confortables. Me explico, ¿sabéis aquellos agujeros que comunican la cámara de proa (velas) con la cabina central, y ésta con los pasillos de popa, ahora llenos de velas y el lastre móvil? Vale, pues estas aberturas con el movimiento, léase pantocazos, clavadas de proa y golpetazos que nos da el océano sin previo aviso, del orden de 90-100 veces por minuto, se convierten en enormes laringes que expelen e inhalan el aire de un lado a otro.

Es decir, aunque parezca mentira, dentro del barco, con todo cerrado ¡¡hay corriente de aire!!, o sea, viento. Y esta maravilla de la dinámica de fluidos coincide que se percibe mucho más si el aire es frío. Además, en el ecuador, la cadencia de pantocazos era de 90-100 en una semana. Pues bien, con Willy, que reitero es muy apañado, ayer tras las velas nos dedicamos a ajustar algunas telas, velcros, lonas y encajes para cerrar, en la medida de lo posible, estas gargantas amigas que nos expelen su aliento gélido como gemidos de un barco. Que dicho sea de paso, nos está sorprendiendo lo noble y fuerte que es. Y es que claro, conviene recordarlo, si las cuentas no me fallan éste ya ha estado por aquí al menos en tres ocasiones más. Y si la memoria no me engaña, no había llevado calefacción a bordo, quizás no la tolere.

Bruno, desde el We Are Water