Bernard Stamm: “Navegar a dos es una experiencia enriquecedora”

El patrón suizo Bernard Stamm es un buen conocedor de los altibajos del mundo de la navegación oceánica. Ha sufrido a lo largo de su vida diferentes percances en alta mar, pero es uno de los patrones más rápidos, duros y talentosos del mundo. 

Entrevistas NOV. 5, 2014 16:28

Durante las navidades de 2013, tras terminar la Transat Jacques Vabre en cuarta posición, Stamm fue dado por desaparecido a bordo de su IMOCA 60 durante la travesía de vuelta a casa desde Brasil. El patrón llego a reconocer haber “nadado por salvar la vida” en lo que no dudó en describir como un rescate increíble. Un año antes, durante la Vendée Globe de 2012, el suizo fue descalificado y no pudo terminar la vuelta al mundo en solitario tras recibir ayuda, sin percatarse de ello, durante las reparaciones que realizó en su embarcación estando varado al sur de Nueva Zelanda. Otro episodio delicado en la carrera del suizo sucedió durante la Transat Jacques Vabre de 2011, cuando el Cheminées Poujoulat de Bernard Stamm y Jeff Cuzon quedó semihundido tras sufrir una colisión de proa con un contenedor.

 

Pero no todo han sido malas experiencias para Stamm. En su haber cuenta con la participación en numerosas regatas de altura, diez travesías trasatlánticas y cinco vueltas al mundo proclamándose vencedor, en solitario, de la Around Alone de 2013 y la Velux Five Oceans de 2007.

 

Stamm se enfrenta ahora al reto de circunnavegar el globo junto al experimentado navegante francés Jean Le Cam. Ambos regatistas navegarán a bordo del IMOCA 60 Cheminées Poujoulat, formando la que sin duda es una de las parejas más a tener en cuenta en las quinielas de los posibles vencedores de esta vuelta al mundo a dos y sin escalas.

 

Aunque superar el gafe de la Vendée Globe es uno de los principales objetivos del suizo, no deja de apuntar que la Barcelona World Race 2014/2015 supone para él un reto fascinante a la par que enriquecedor.

 

¿Cuál es el objetivo de vuestros entrenamientos?

 

Nosotros, realmente, no hablamos de entrenar. Es una cuestión de navegar e ir dejándolo todo preparado para cuando llegue el momento. Para progresar necesitamos que esté todo listo, que todo funcione y saber hasta qué punto podemos forzar el barco. Ahora estamos poniendo a punto los sistemas y demás para que cuando empecemos a forzar la marcha todo vaya bien y el barco aguante.

 

Entonces, ¿la segunda fase de entrenamiento empieza ahora en noviembre?

 

Cuanto más nos acerquemos al día de la salida, más podremos ir tratando al Cheminées Poujoulat como a un verdadero barco de regatas. De momento, solo estamos poniéndolo todo a punto, ajustando y trabajando en detalles. Por ejemplo, en cubierta aún tenemos algunos trozos de cabos antiguos. Así que estamos organizando cosas como éstas para después poder empezar a forzar un poco más el barco.

 

¿Cuáles son vuestros puntos fuertes en comparación con los rivales?

 

Creo que tanto Jean como yo somos muy técnicos. Esto significa que somos capaces de prepararlo todo aún cuando el reloj corre en nuestra contra. Si no, no nos sería posible tomar la salida. Hay demasiados obstáculos que superar y muchas cosas por corregir… No creo que lo podamos solucionar todo antes de la salida. Hay muchas cosas que seguro no hemos visto y con las que tendremos que lidiar durante la regata. Así que aquí reside nuestra fortaleza, en el aspecto técnico. Por suerte tenemos mucha experiencia en este tipo de navegación. Nuestro hándicap: la falta de tiempo.

 

Ambos habéis tenido decepciones en el mar. ¿Esto os hace dudar de vuestra carrera profesional? ¿O por el contrario os hace tener más determinación que nunca?

 

Todo el mundo tiene malos momentos. Para nosotros es más una cuestión de accidentes. Aunque, por supuesto, son decepcionantes también. Nunca he creído que, para mí, esto fuese algo predeterminado como una carrera profesional con metas y demás. Nunca ha sido algo planeado, todo ha ido sucediendo a mi alrededor. Si trabajas en este tipo de proyectos estás obligado a estar motivado por completo. De lo contario, no eres capaz de enfrentarte a estos retos.

 

¿Qué objetivos tenéis para esta regata?

 

Siempre es el mismo. ¡En este tipo de regatas se viene a ganar! Si no, simplemente sería salir a dar un paseo por pura diversión. Estoy seguro de que éste no es el objetivo de Jean y definitivamente tampoco el mío. Si quisiera salir a navegar por placer no lo haría en una embarcación tan complicada como ésta. Estamos aquí para competir. No para ganar, pero sí para intentarlo.

 

¿La presencia de Jean modificará tu forma de navegar?

 

Claro, estoy obligado a modificarla. Cuando navegas con alguien tienes que adaptarte a esa persona y viceversa... Para hacer las cosas bien, ambos debemos estar calmados. Pero poco a poco aprendemos el uno del otro y nos adaptamos. Está claro que si navegase en solitario sería de otra forma, pero aquí cuento con el apoyo de Jean.

 

¿Qué diferencias existen entre vosotros?

 

Jean es moreno y tiene rizos, yo soy rubio y de pelo ondulado… Hay muchas diferencias. Jean es más calculador. Yo soy más instintivo. Pero bueno, ya veremos qué pasa. Aún así creo que tenemos más cosas en común que no diferencias.

 

¿Por qué la Barcelona World Race?

 

Porque una regata a dos es una experiencia enriquecedora. Estos barcos están diseñados para dar la vuelta al mundo. Las travesías transatlánticas no son suficiente para los IMOCA 60.  Además los monocascos están hechos para los océanos australes y esa es mi parte preferida de la navegación oceánica. En competiciones como la Route du Rhum, que es un sprint, encajan mejor los multicascos, pero yo soy más de barcos técnicos como los monocascos. Por eso estamos aquí. Tres meses de navegación. Es un proyecto complicado pero una experiencia fantástica.

 

¿Cómo fue tu recuperación tras el “accidente”?

 

Hay varias cosas. Primero tienes que convencerte a ti mismo de que no fue culpa tuya. Si tienes la menor duda de que eres parte culpable ya no es posible seguir adelante. Después, consigues darle un enfoque más profesional, lo analizas todo al detalles. El por qué, el cómo sucedió. Además necesitas apoyo. No puedes superarlo solo. Está el apoyo del patrocinador, del equipo, la Fundación, del propietario del barco, que entiende por qué se rompió… Y tras todo esto, alcanzas el punto en que te dices a ti mismo que tienes la energía suficiente para enfrentarte a un nuevo reto aún sabiendo que todo puede terminar de forma muy distinta a la prevista.

 

¿Sigue siendo la Vendée Globe tu Santo Grial?

 

Sí, porque es la más complicada de conseguir. No hay lugar para los errores. Hay cosas que te pueden suceder en cualquier lugar pero aquí el hombre y la máquina tienen la obligación de conseguir dar la vuelta al mundo sin escalas, y sin la ayuda de nadie. Eso hace que la preparación y la propia regata sean mucho más complicadas. Sería más fácil si el objetivo no fuese ganar. Si quieres ganar, todo es más difícil. Cada vez que he hecho esto, ha sido una verdadera regata alrededor del mundo. Cada vez se trata más de acercarte al verdadero espíritu de la navegación y dominar tú mismo el barco.