Redes y truenos para el Spirit of Hungary

Nandor FaConrad Colman cuentan, en sus respectivos diarios de abordo, cómo han sido las últimas horas para el Spirit of Hungary. Mientras Fa relata el la suerte que han tenido al chocar contra una red que les ha obligado a parar y revisar el barco, Colman explica la remontada del Atlántico describiendo las condiciones con que están lidiando.

Emails de los barcos MAR. 20, 2015 10:23

Nandor Fa:

"Hemos tenido mucha suerte hace tan solo una hora. Por supuesto, golpear con algo por el camino que no cause demasiado daño en el barco es, de por si, ser afortunados. Estaba sentado afuera, debajo del techo –como mínimo siempre hay alguna cosa que debe ser ajustada–, cuando de repente el barco ha bajado hasta los 5 nudos de velocidad desde los 13, y yo me he golpeado la cabeza en la burbuja con el impulso. Inmediatamente he sabido que habíamos chocado con algo, no sabía qué ni con qué. He saltado hacia la parte trasera para ver los timones, afortunadamente no había ningún problema allí. He recogido la 'hidro' para que no se dañara, y luego he empezado a tirar de la orza. Ha salido sin problemas, pero seguíamos quietos en el mismo sitio. He llamado a Conrad para que me ayudara, teníamos que hacer unas maniobras de nuevo. Se ha vestido en un momento y he enrollado el stay. Apenas hemos podido coger suficiente velocidad para orzar el barco. Al final lo hemos hecho, y nos hemos parado completamente unos segundos. Hemos estado pacíficamente a la deriva durante 10 segundos cuando he visto un enorme paquete de red sin remordimientos. No una simple red irregular, sino una rectangular y simétrica, en forma de ladrillo, algo acolchado que medía unos 1'5 x 3 metros, hecho de cuerda azul cielo y de unos cuantos centímetros de grosor. Ya estaba prácticamente llena de conchas así que no se perdió ayer. Si no hubiera golpeado la quilla, uno de los timones habría sido la víctima y también podría haber dañado la 'hidro'. Algo, quizás no ahora, ha golpeado la orza también, porque el borde posterior estaba un poco dañado".
Conrad Colman:

"Estamos en medio de los 40 rugientes y parece que estemos de vacaciones. En nuestro descenso del Atlántico sentíamos un hormigueo esperando llegar a esta latitud; a punto para hacer frente a los mares del sur, los vientos fuertes del oeste y el encuentro de nuevo con los albatros planeando. En el camino de vuelta todo esto parece ya anticuado. Todavía tenemos nuestros solitarios y alados compañeros, pero pronto darán media vuelta hacia las grandes olas del sur. Tenemos 35 nudos de viento que cuando te salpican la cara con agua a 17 grados te dan una sensación cálida y cariñosa, principalmente después de las toneladas de agua fría y entumecedora que nos han caído encima durante las últimas semanas. De hecho, es increíble la velocidad con que hemos pasado del sur congelado a climas más templados. 

Ahora estamos a la mitad de la costa argentina y me puedo imaginar los gauchos a caballo, guiando sus rebaños arriba y abajo de la pampa. ¡Unos vecinos muy diferentes después de semanas con pingüinos atlánticos detrás nuestros hombros! Avanzar en dirección norte significa que hay un tipo de energía diferente en la atmósfera. Hay menos de aquella fuerza elemental y agobiante... ¡ahora es más sospechosa, voluble y eléctrica!

Ayer noche disfruté del mejor espectáculo luminoso de mi vida cuando un relámpago con forma de tenedor brilló durante horas, iluminando las nubes de un horizonte al otro. Extrañamente hay muy pocas de estas, si las hay, cadenas de truenos y me sentí como si estuviera mirando una película de acción sin volumen. Veía los flashes, pero no oía las explosiones. 

Estoy tumbado en la cabina y estaba comprobando el ajuste de las velas cuando, en el cielo, se ha hecho de día; largas series de rayos quemando a la vez para crear flashes que duran menos de un segundo. Con varios focos activos al mismo tiempo las velas son, alternativamente, de un blanco brillante o una silueta negra perfilada contra el flash que llega desde detrás. He tenido que ‘disfrutar’ cada flash varias veces, puesto que quemaban dentro de mis retinas y podía ver detalles nítidos, como por ejemplo el logotipo de Harken en el cabrestante, incluso con los ojos cerrados. 

Quizás mañana haré algo más mundano, sólo para mezclar las cosas. ¡Iré a la oficina de correos!"