La navegación por el Gran Sur (3): ¿Hay más hielo o es que ahora lo detectamos?

Todas las evidencias científicas apuntan a una relación directa entre la aceleración del deshielo de la Antártida y el cambio climático. Sin embargo, aún faltan datos para poder evaluar con precisión el peligro del hielo vertido al océano y si éste se desplaza hacia el norte, hacia latitudes relativamente cálidas donde antes era muy difícil encontrarlo. Por otra parte, las tecnologías de detección por satélite muestran la presencia de hielos en el recorrido de las regatas de vuelta al mundo. ¿Hay una relación directa entre incremento del hielo detectado y el aumento del hielo flotante real? Faltan datos climáticos y científicos que lo corroboren y los regatistas del Gran Sur se perfilan como agentes científicos de muy valiosos.

Artículos FEB. 25, 2013 01:00

La primera parte del debate La navegación por el Gran Sur: las puertas de hielo y el cambio climático que se celebró el pasado 5 de febrero en el Centre d’Interpretació Barcelona World Race versó sobre la relación que el cambio climático puede tener con la presencia de hielo en los océanos del sur. Este  el tercer artículo de la serie de la mesa redonda que congregó, junto a representantes de los medios de comunicación especializados, a Jorge Luis Valdés, director de Ciencias del Océano de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, con el navegante Joan Vila y el meteorólogo Marcel Van Triest. [Ver los vídeos completos del debate]

glaciar Pine Island

La detección de icebergs vía satélite ha motivado la imposición de “puertas de hielo” para limitar el descenso de los regatistas de vueltas al mundo como la Vendée Globe y la Barcelona World Race a zonas peligrosas. Por otro lado, la ciencia presenta ya desde hace años datos tangibles de la evidencia del cambio climático que está afectando de forma especial al hielo de los casquetes polares. Desde el punto de vista de las regatas alrededor del mundo, Joan Vila expresó un punto clave: “No sabemos si hay más hielo o que es que ahora lo detectamos más.”Marcel Van Triest corroboró la opinión de Joan y añadió: “No tenemos suficientes datos climáticos para poder evaluar si ahora el hielo sube más al norte. Parece evidente que hay más deshielo. Pero ¿Hasta que punto sube a latitudes más cálidas? No lo sabemos con certeza. Además hay que tener en cuenta que hace tan sólo 30 años que hacemos regatas alrededor del mudo. No es suficiente para hacer comparaciones.”

Aunque no hay datos que relacionen aún de una forma directa el calentamiento del planeta con el incremento de la presencia de hielo en la ruta de los regatistas en el hemisferio sur, sí que quedó en evidencia que la Antártida se deshiela de forma acelerada y grandes masas de hielo quedan a la deriva en los océanos del sur. Así lo señaló Jorge Luis Valdés en la conferencia que impartió al principio del debate y en la entrevista que concedió a este sitio web [ver la entrevista i el vídeo de su intervención]: El oceanógrafo español señaló:  “Por ahora, los glaciólogos se resisten a hacer una conexión explícita entre el desprendimiento de hielo en la Antártida y el debate sobre el cambio climático pero sin duda es lo más probable. En la ciencia lo que se necesita son más observaciones para dilucidar si la frecuencia de los eventos está cambiando, y por qué.”

Evolución del famoso iceberg B-15
Evidencias tangibles del cambio

El director de Ciencias del Océano de la COI-UNESCO aportó datos tangibles que muestran de forma rotunda lo que está ocurriendo. Algunos de ellos hablan por sí mismos de la gravedad de la situación, como que la península antártica se ha calentado 3ºC de media a lo largo de los últimos 50 años y que este incremento de temperatura ha sido la causa del colapso de diversas placas de hielo, como la Larsen B que al desintegrarse, en marzo de 2002, lanzó al mar unas 500 toneladas de hielo. Valdés dio una perspectiva global de estos fenómenos: “Es cierto que este tipo de glaciares sufre un ciclo natural en el que aumentan las secciones flotantes del glaciar hasta que se desprende un iceberg, por lo que la descarga de hielo en el océano es un proceso normal en los glaciares de la Antártica. Sin embargo, bajo un calentamiento global prolongado su frecuencia y magnitud podrían aumentar, ocasionando una mayor contribución al aumento del nivel del mar y un riesgo a la navegación."

"Explosión" del B-15J

A este respecto también impresionaron las fotografías e imágenes obtenidas por los satélites mostradas por Marcel Van Triest. En concreto las de la evolución del famoso iceberg gigante B-15 y de sus fragmentos más grandes. Marcel mostró las pantallas con los resultados del servicio de detección, resultados que estuvo compartiendo en directo con Joan Vila y Loïck Peyron durante la navegación por el Gran Sur del maxi-trimarán Banque Populaire V en el pasado Trofeo Jules Verne. En ellas se ve la espectacular fragmentación del gigante de hielo y cómo ésta afectó la ruta del multicasco por el Pacífico Sur. Marcel también mostró las impresionantes fotografías de la “explosión” del B-15 J (uno de los fragmentos del famoso B-15) un fenómeno que los que tiene que ver con la tensión interna de la estructura cristalina del hielo que los científicos están estudiando (ver las fotografías).

Un campo de necesaria colaboración

En el debate quedó de manifiesto la singularidad del recorrido de las regatas alrededor del mundo y el valor que los barcos y sus navegantes pueden aportar en forma de conocimiento al actuar como sensores de variables difíciles de obtener en estas aguas tan alejadas de la navegación, como la salinidad y la temperatura. También se demostró que las tecnologías de detección que se aplican en estas regatas por motivos de seguridad pueden aportar, y de hecho ya han aportado, datos hasta ahora desconocidos sobre la evolución de las masas de hielo.

El problema de la evolución del hielo flotante es complejo pues su derretimiento depende de muchos factores como la temperatura del agua y la salinidad, pero también la intensidad del oleaje ya que la agitación del agua que rodea al hieloes un factor que lo acelera (éste es el caso del cubito de hielo que se funde más rápidamente si el vaso se agita). En este terreno hay todavía un largo camino científico que recorrer y tal como señaló Jorge Luis Valdés el deporte de la vela oceánica puede aportar datos muy valiosos: “El hecho de que todos los barcos de la próxima edición vayan a llevar sensores de salinidad y temperatura nos va a dar una visión bidimensional de estos parámetros en una región de la sabemos muy poco. Esto, al igual que el objetivo “cero emisiones” de la Barcelona World Race, es muy importante y marca el camino a seguir en la relación entre el deporte y la ciencia. Todos tenemos que avanzar juntos y así profundizar y concienciar más.”

Santi Serrat