Vida a bordo

En un día de navegación los skippers se ocupan de adaptar las velas a los cambios de viento, y de mantener al máximo el ritmo de la competición. Cada equipo decide la duración de los turnos de guardia que oscila entre las 2 y las 4 horas. Así, el tiempo de descanso y mantener una buena alimentación permiten a los regatistas estar preparados para cualquier cambio o contratiempo.
De hecho, las condiciones de vida en una regata de vuelta al mundo son muy duras y, a menudo, la gente se pregunta cómo pueden aguantar los navegantes. Los regatistas, en cambio, se hacen una pregunta muy diferente: ¿cómo pueden relajarse sabiendo que se navega de noche entre hielos, con peligro de volcar o con el palo al límite de la resistencia? Establecer una rutina a seguir durante una regata de vuelta al mundo resulta clave: comer, dormir, beber y descansar correctamente son aspectos básicos para no desfallecer en los momentos de mayor desgaste.
Los participantes en esta regata, como profesionales que son, no dejan nada a la improvisación. Muchos de ellos comienzan un plan de entrenamiento meses antes para adaptar el cuerpo al ritmo que deberán llevar en el barco, en el programa nutritivo, al sistema de guardias, al esfuerzo físico, ... Otros, sin embargo, aplazan esta preparación hasta el día de la salida confiando en su experiencia y su capacidad de adaptación.