Tecnología del IMOCA 60

Los IMOCA 60 requieren toda una serie de prestaciones tecnológicas teniendo en cuenta que la tripulación será mínima, y que debe ser posible controlar la navegación incluso en las situaciones más adversas. Para ello necesitan contar con la ayuda de un "tercer tripulante" a bordo: la tecnología.

El cerebro de este tripulante suele ser el centro neurálgico de la cabina: la mesa de cartas, y está conectado a pequeños cerebros secundarios: los equipos de comunicación, de posicionamiento y de meteorología. Una serie de arterias y venas en forma de cables distribuidos de proa a popa y del extremo superior del poste en la quilla, se conectan a los ojos, orejas y brazos del tercer tripulante, que lo mantienen informado y ejecutan las órdenes .

Este tripulante perfecto tiene, sin embargo, un par de inconvenientes. Por un lado, casi siempre tiene hambre y, por otro, hay que tener mucho cuidado de que no se ponga enfermo. El hambre se soluciona suministrándole energía eléctrica, y los problemas de salud requieren sobre todo previsión antes de zarpar, es decir, cuidar de la instalación, especialmente de todas las conexiones.