Rumbos respecto al viento

Rumbos respecto al viento

Que una vela haga avanzar el barco depende del ángulo que hay entre esta y el viento. Una vela puede estar flameando como una bandera o estar totalmente acuartelada (encarada al viento). A menudo, ni una cosa ni la otra hacen avanzar bien el barco. De hecho, es como regular la apertura de una puerta por donde pasa una corriente de aire.

La norma dice que una vela tiene que estar expuesta al viento hasta el punto que empiece a flamear, es decir, ni demasiado cerrada -demasiado cazada-, ni demasiado suelta –amollada-. Los veleros actuales, en cambio, pueden aprovechar la fuerza del viento para navegar en casi todas direcciones con la excepción de un sector de unos 90º en contra del viento.

Así, según de donde venga el viento se puede hablar de los siguientes rumbos:

Cerrados:

  • Ceñida: cuando el barco navega a 45º respecto la dirección del viento.Este rumbo se puede hacer por ambas bandas recibiendo el viento por la amura de estribor o de babor del barco. Un barco pues, puede ir contra el viento a base de navegar haciendo ziga-zagas de forma que vaya girando entre tramos en que recibe el viento por estribor y después por babor.
  • Través: cuando el barco recibe el viento por su través, de lado o perpendicular, la proa forma un ángulo de 90º respeto la dirección del viento.

Abiertos:

  • Largo: cuando el barco recibe el viento por la aleta, con un ángulo de 135º entre la proa y el viento.
  • Popa: cuando el barco recibe el viento por la popa, con un ángulo de 180º entre la proa y el viento, las velas se abren ofreciendo una pantalla de máxima superficie.

En cada rumbo, como que el ángulo entre la vela y el viento es diferente, el punto idóneo de exposición o cazado varía. Todas estas operaciones de cazar y soltar requieren de mucha fuerza. Por esta razón se usan unos molinillos llamados winches, que gracias a un sistema de engranajes permiten hacer el trabajo con menos fuerza.